Cosas que me han pasado estos días: cené una tarde solo en el alemán y me invitaron a la segunda Leffe. Compré algunos libros baratos. Vi por la calle a un negro vendiendo La Farola que cantaba a gritos no recuerdo qué famosa canción. Julio un puesto ha puesto de libros en la Plaza. Empecé un libro nuevo de Lem. Un día un melón galia fue todo el alimento que ingerí. Se me jodió por segunda vez la pantalla del ordenador pero se arregló sola. Reinstalé el escáner. Junté unos 500 euros y gasté unos 400. Pasé la aspiradora a medias. Descubrí una nueva tienda de animales. Le di una flor a una amiga de B en plan galán, un poco pedo. Vacié el ordenador antiguo y lo pasé todo al nuevo. Me duché entero vestido en los chorros de Tirso de Molina, como un crío. Mi amigo C me contó que E a los 31 años ha salido del armario y se ha ido a vivir con su novia, y todavía me cuesta creerlo. Puse un lavaplatos y una lavadora. Vi “Tropa de élite 2”. Grabé más de treinta CDs de música. Fui invitado al preestreno de la nueva obra de Ron Lalá, y me reí mucho. Confirmé lo que me dijo L de que hay una estatua escondida de un gato rojo muy chulo en la azotea de la Consejería de Cultura de la calle Alcalá. Fui a Guadalajara a pinchar rock and roll chino, peruano, tailandés, mex-yugoeslavo y hasta en klingon. Vi los dos nuevos capítulos de Futurama. Me compré el TMEO. Volví a Lavapiés después de muchos meses. Saqué la basura en calzones. Se me reventó el enchufe del viejo frigorífico. Compré un frigorífico nuevo. Llené el frigorífico nuevo de botellas de agua, hielo y fungibles de primera necesidad. Estuve trasteando con fanzines y tebeos durante horas en la increíble casa-museo de Mauro. Me indigné bastante. Me quedé dormido leyendo en el Retiro. Dejé encerrado por error a mi gato pequeño en el patio durante toda la noche. Decidí redecorar una pared del bar y estoy colgando docenas de cuadros pequeños poco a poco. Vi “Hobo with a shotgun” y me encantó. Fui a la tienda de coleccionismo de la calle Almirante. Envié un fanzine de música rara por correo. Leí las primeros historietas de Robo-Hunter, de 1978 a 1982. Arreglé las cortinas de la ventana grande. Vi “Midnight in Paris” en los Ideal tomando horchata. J se compró un libro pop-up de Spiderman precioso de 1982 que me gustaría tener y a lo mejor se lo cambio por un cuadro mío. Saqué la planta al patio para que muera lejos de mi vista. Gané una pasta al póker en casa del Boris. Sudé. Me compré una postal de Shirley McLaine y la expuse sobre el ordenador. Hubo una fiesta ibicenca en el bar. Actualicé Twitter. Desayuné donde siempre al menos tres veces estos días. Vinieron amigos a verme al bar unas cuatro veces en estas dos semanas. Me llamaron dos veces para los trabajillos basura habituales, pero no pude o no di el perfil. Me crucé con Ángel Antonio Herrera en chanclas. Me quedé dos veces con peña en el bar chapado hasta las 4 de la mañana, una de risas y otra a mi rollo leyendo. Se me cayeron mil bolsilibros de una estantería y me dio mucha rabia. Compré cerezas. Fechamos una fiesta sorpresa para una amiga. Se me pasó el cumpleaños de otro amigo. Leí un libro de ensayos breves muy bonito de Esteban Padrós de Palacios. Me quedé con las ganas de ver a Secret Chiefs 3. Me reconcilié con J Estocolmo. Paseé por un Lidl haciendo tiempo y una compra imaginaria para disfrutar del aire acondicionado porque mi compañía se retrasaba. Escaneé una especie de hoja parroquial punk con cotilleos de Malasaña de mediados de los noventa que cayó en mis manos. Estuve tomando cervezas en la plaza del 2D hasta las cinco de la mañana con la de los ojos lila y el piercing espantoso, y de paso la conseguí curro. Volví a ver a M después de ni recuerdo cuánto y me arrepentí mucho porque me dejó muy triste. Llegué tarde a un pádel y no jugué. Quedé con K y sus amigos de Barcelona pero iban a un sitio que me da mucho asco y me fui a casa sin gastar un duro. Me contaron que alquilan un bar + vivienda de tres plantas por 150€ en Plasencia y quién sabe. Vi en el metro a un pobre hombre pidiendo dinero muy muy muy desesperado. Fotografié a escondidas la increíble estantería de juguetes de Mauro. Dormí muy poco en general. “Frosina” me pidió el teléfono y me animó para una cita espero que inminente, y estoy un poco tonto con esto.







